México propone quitar la garantía aduanera al tránsito por el Corredor Interoceánico

Un anteproyecto de la Secretaría de Hacienda, aún en revisión, exime la garantía en la cuenta aduanera a la carga que cruza el Istmo de Tehuantepec en tránsito internacional, entre los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz.

En corto

El gobierno de México publicó a finales de julio de 2026 un anteproyecto de decreto que exime la garantía en la cuenta aduanera a la carga que cruza el Istmo de Tehuantepec bajo el régimen de tránsito internacional, entre los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz. Es una medida de costo para el corredor interoceánico de México, todavía en revisión regulatoria.

México quiere abaratar el paso de carga en tránsito por su corredor interoceánico. El 28 de julio de 2026, la Secretaría de Hacienda subió a consulta un anteproyecto que quita una garantía aduanera al régimen de tránsito internacional en el Istmo de Tehuantepec, y esa dirección importa a quien mueve carga hacia y por México, aunque el efecto para el corredor centroamericano sea por ahora de referencia.

Qué propone el anteproyecto

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) subió a consulta pública, en la plataforma de gobernanza regulatoria del gobierno mexicano, un proyecto de decreto que fija las condiciones para el tránsito internacional de mercancías a través del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. La medida central es concreta: la carga que se traslade en tránsito internacional entre las aduanas de los puertos de Coatzacoalcos, en Veracruz, y Salina Cruz, en Oaxaca, quedaría exenta de presentar la garantía en la cuenta aduanera que exige el artículo 86-A, fracción II, de la Ley Aduanera.

Esa garantía es una fianza que respalda los impuestos de la mercancía mientras dura el tránsito, por si la carga no completa el recorrido y termina quedándose en el país. Quitarla no elimina impuestos: lo que cambia es que el usuario deja de inmovilizar ese monto durante el cruce. A cambio, quienes usen esta figura seguirán cubriendo, según el texto, las tarifas, cuotas y demás cargos por el uso de la infraestructura y los servicios del corredor.

El anteproyecto pone condiciones para evitar el abuso de la exención. La mercancía debe transitar de forma continua entre los dos puertos, sin almacenarse con fines comerciales, venderse, transformarse ni incorporarse al mercado interno mexicano, bajo pena de sanción. La Secretaría de Marina (Semar), que administra el corredor, junto con la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), Hacienda y el SAT, usarían sus mecanismos tecnológicos para dar trazabilidad a la carga durante el paso entre el Pacífico y el Atlántico. Al momento de esta edición, el proyecto sigue en revisión regulatoria y todavía no se publica como decreto.

Por qué le importa al corredor centroamericano

El Corredor Interoceánico es la apuesta de México para mover carga por tierra entre el Pacífico y el Golfo, como alternativa parcial al Canal de Panamá. Lo que se discute aquí no es una ruta que use hoy la exportación terrestre centroamericana, sino la señal de política que hay detrás: el costo del régimen de tránsito, la misma familia de reglas bajo la que una carga cruza un país sin nacionalizarse, es una de las variables que México está dispuesto a bajar para hacer más atractivo su corredor.

Esa señal es la que conviene leer desde Centroamérica. La garantía o fianza de tránsito es capital de trabajo detenido: mientras la carga cruza, ese monto no está disponible para otra cosa. Cuando una autoridad decide soltar esa exigencia en un tramo, está reconociendo que la fianza pesa en el costo de operar un tránsito, y ese mismo peso existe en cada cruce del corredor que une a El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua con México. La medida mexicana no cambia esas fronteras, pero sí marca hacia dónde se mueve la conversación regional sobre cuánto cuesta pasar carga que solo está de paso.

Hay además un dato de trasfondo. El Istmo de Tehuantepec se ha ido conectando por vía férrea hacia el sur de México, en dirección a la frontera con Guatemala y a Puerto Chiapas, cerca de Ciudad Hidalgo. Si esa conexión madura, un corredor pensado hoy para el paso entre dos océanos empezaría a tocar el borde por donde entra buena parte de la carga que sube desde Centroamérica, y las reglas de costo que México defina para su tránsito interno dejarían de ser solo un asunto mexicano. Por ahora es contexto, no una ruta operativa, y así conviene tratarlo.

Cómo se relaciona con la coordinación de GCM

Para quien despacha carga entre Centroamérica y México, el valor de una noticia así no está en aplicarla mañana, sino en seguir cómo evoluciona el costo del régimen de tránsito y su documentación en la región. El Incoterm pactado define quién contrató el transporte, y esa parte es la que responde por la garantía y los cargos de cada cruce; cuando una autoridad cambia esas reglas, cambia también el cálculo de quién asume qué en el trayecto.

GCM coordina el tránsito de acuerdo con lo que ya está definido entre las partes, y parte de ese trabajo es mantener a la vista los cambios normativos que tocan el corredor terrestre de Centroamérica hacia México, desde una medida aduanera de un país hasta un ajuste en un puesto fronterizo. Un anteproyecto en México todavía no mueve un furgón, pero forma parte del panorama que conviene tener claro antes de que la carga salga, no cuando ya está en la frontera.

Fuentes

Sobre este resumen

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Preguntas frecuentes

¿Qué es el régimen de tránsito internacional de mercancías?

Es la figura aduanera que permite que una carga cruce un territorio sin pagar los impuestos de importación, porque no se queda ni se comercializa ahí: solo pasa hacia otro destino. Mientras dura ese paso, la aduana suele exigir una garantía que respalde los tributos por si la mercancía no completa el tránsito. Es el mismo tipo de régimen que ampara el paso de carga por las fronteras centroamericanas.

¿Qué cambia el anteproyecto del Istmo de Tehuantepec para la carga?

Quita la obligación de presentar la garantía en la cuenta aduanera para la carga que transita entre los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz por el Corredor Interoceánico. Con eso, quien mueve esa carga deja de inmovilizar capital en una fianza mientras dura el cruce. Los cargos por el uso de la infraestructura del corredor se siguen pagando, y la carga debe pasar de forma continua, sin almacenarse ni venderse en el trayecto.

¿Afecta esto directamente a la exportación terrestre desde Centroamérica?

De forma directa, no: la medida aplica al tramo entre dos puertos mexicanos y todavía está en revisión regulatoria. Su valor para el corredor centroamericano es de referencia. Marca hacia dónde mueve México el costo del régimen de tránsito, la misma familia de reglas bajo la que cruza la carga regional, y vale la pena seguir cómo se traduce cuando pasa de anteproyecto a decreto publicado.

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